No sentir sabores y olores es algo a lo que no le había dado ninguna importancia cuando escuchaba que es uno de los síntomas del covid. Es un síntoma más y aparentemente de los menos importantes, de hecho no aparece en las estadísticas como de los más comunes, y la realidad es que muchísima gente lo presenta.

Regresó mi esposo de viaje el lunes (hoy es sábado) después de una semana fuera. Le digo que me siento mal y me tira a loca. Le dije que si el martes me seguía sintiendo mal iba a hacerme la prueba del bicho.

El martes amanecí igual, moco, tos y ligero dolor de cabeza. Esperé que mi hijo regresara de un desayuno para lo cual se llevó el auto y nos dirigimos al hospital. Había una fila inmensa de coches -primero pensé, uff!! Los contagios han subido, pero me dijeron que mucha gente está saliendo de viaje y por eso se la hacen.

Después de aproximadamente una hora de espera tocó mi turno. Prueba rápida de antígeno, molestia fugaz en la nariz, breve pero desagradable. Me dijeron que había mucha gente, que en lugar de 2 horas los resultados tardarían 4 horas en llegarme por email.

De regreso a casa me tumbé en el sofá de la sala, estaba tosiendo ligero, pero al fin tos. Me sentía ligeramente cansada, desganada. Después de la espera llegó el ansiado email, mis ojos se abrieron de más cuando vi el veredicto: positivo. Uff! Ya era tarde para hacerme la mentada pcr, le envié mensaje a dos médicos que nos han estado atendiendo durante la pandemia para diferentes cuestiones. Me dicen que necesitamos la confirmación con la pcr, mas una tomografía de tórax y unos análisis de laboratiorio, pero que empiece ya el tratamiento

Mi preocupación más grande: mi esposo, el me acompañó a hacerme a prueba y estuve tosiendo, claro aunque me tapaba la boca, pero no traíamos cubre boca ninguno de los dos.

Me trato de calmar yo solita y digo, bueno los dos tenemos la primera dosis de la vacuna, a mí me va a dar super leve y sí a él le da, también será leve. Respiro profundo y asaltan a mi mente pensamientos de miedo de los cuales me hago consciente de inmediato y los cambio por positivos..

De acuerdo a mis primeras manifestaciones del virus, voy en el día 8, empecé el sábado en la madrugada para amanecer domingo, tenía tapada la nariz con un moco muy espeso y el domingo un sueño, cansancio y debilidad poco común en mi que soy una persona con mucha energía. Yo le atribuí eso a lo que había comido.

Durante el día surge un mezcla de miedo y esperanza. Cada vez que el miedo aparece, me hago consciente y me veo sana y en la playa celebrando con mi familia.

Pero volviendo a lo que te platicaba al principio de este post, el jueves de repente, de golpe, dejé de oler, de sentir sabor, pedí un caldo de pollo y no me sabía a nada, solo me daba cuenta que era salado y que estaba caliente. En pocas palabras, si estuviera comiendo agua con sal sería lo mismo. Tengo una amiga que por un accidente no tiene olfato ni gusto desde hace años y yo no entendía su situación. Pero hoy me doy cuenta de que esos 2 sentidos -al igual que los demás- son una maravilla, un milagro de la vida.

Yo que tanto he satanizado ciertos alimentos y tipos de comida, cuanto daría por sentir el sabor de una papa frita que nunca como o de un gran pastel de chocolate que no me permito. En alguna ocasión leí que la forma en que te relacionas con la comida es la misma forma con que te relacionas con la vida. Si sientes restricciones con los alimentos, así te sientes en tu vida.

Pero creo que el sentir olores.y sabores va más allá de la comida, tiene que ver con disfrutar la vida, los placeres, las pequeñas cosas, los detalles, la gente que te ama, es increíble como en los últimos meses me enajené con muchas cosas para no sentir, para no llenarme de miedo por la pandemia que dejé de disfrutar todas esas cosas que hacen que la vida sea una multitud de momentos que hay que disfrutar para hacer que valga la pena nuestro tránsito por este planeta

Mi lección: vive más, disfruta más, valora los pequeños detalles cotidianos, aprecia a la gente que te ama y agradece las diferentes manifestaciones de amor que recibes cada día.

A veces lo que queremos llega de maneras diferentes a lo que pensábamos, solo hay que estar atentos para darnos cuenta que ya llegó y disfrutarlo, y agradecerlo con el corazón lleno de paz y felicidad.

Aún no acaba mi proceso con esta enfermedad, faltan 6 días para que el virus desaparezca de mi cuerpo, me siento bien, no ha habido complicaciones, sigo el tratamiento al pie de la letra, me mantengo positiva, viendo y estudiando cosas que me empoderan. Pero sobre todo mantengo en la pantalla de mi mente la imagen de mi perfectamente sana, feliz y celebrando con mi familia. El manejo mental y emocional es crucial para mejorar.

Todavía no sabemos si mi esposo se contagió, ha tenido moco, pero desde su viaje lo tenía, la instrucción del médico es hacerse la pcr hasta el lunes, así que requerimos 48 horas de paciencia y sobre todo fe. Confío en que no se haya contagiado.

Doy gracias porque enfermarme, lejos de verlo como algo malo, lo veo como una oportunidad de replantear mis prioridades y aplicar en tiempo real todo lo que he aprendido de nuestro poder creador. Todos los días me pregunto la razón para la cual me contagié ¿Que tengo que aprender? ¿Qué tengo que entender? ¿Qué tengo que soltar? Y las respuestas están empezando a llegar.

Todo está bien en mi mundo. Soy el ser más feliz y afortunado del universo. Gracias 🙂